jueves, 23 de abril de 2026

Misteriosas eleusinas




Cuando leí el "Cuarteto de Alejandría" de Lawrence Durrell fueron las sesiones secretas de sus mistagogos una de las cosas que más me llamaron la atención a mis recién estrenados veinte años. Mystes es una palabra griega que significa "boca cerrada" y que hace alusión a las religiones mistéricas que existían en la antigua Grecia. Me hace recordar a la palabra mistagogo, y supongo que también viene de aquella, a todo lo que sea secreto. Uno de los misterios más famosos de entonces son los misterios eleusinos.
Ceres, la diosa de la agricultura, llamada Deméter para los griegos tuvo una hija: Proserpina o Perséfone. Esta niña fue raptada por Hades, que se la llevó a su reino. Deméter, como buena madre, la buscó muchísimo pero no consiguió que Zeus le hiciera caso hasta que asoló con hambrunas a la humanidad, tierras desérticas y sequedad. Así consiguió, pues, que Zeus intercediera por ella, pero la niña no debía comer de ningún fruto del infierno. Hades liberó a Perséfone a regañadientes, pero le tendió una trampa para atarla para siempre consigo, aunque sea por épocas: le dio de comer cuatro granos de una granada. Cada uno de esos granos significó un mes, en el que Hades recuperaba a Perséfone cada año. Durante esos meses la tierra dejaba de producir frutos: ese era el invierno, las lágrimas de Deméter, su forma de languidecer. El invierno para cualquier madre, el consumirse por dentro y exteriorizar ojeras, un ser demacrado, que no quiere vivir, ese es el equivalente a perder una hija.
De todos los sitios por los que Deméter pasó fue en Eleusis donde mejor la trataron y por eso les enseñó unos ritos, que en forma de sociedad secreta siguieron perpetuando. No hay un pacto con Deméter en la actualidad que no signifique aliarse con las madres en detrimento de los que quieren ultrajar a sus hijas. Misteriosas eleusinas cambia el foco de recepción del misterio: las eleusinas, todas aquellas aliadas de Deméter, también esconden misterios, dudas, se aquejan, les conmueve y les preocupa lo que viven sus hijas y las hijas de las demás.

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