lunes, 24 de marzo de 2025

Malone muere. Tú todavía no

Un mínimo de memoria es indispensable para vivir de verdad. Su familia, por ejemplo, verdaderamente yo ya no sé, por así decirlo, nada sobre ella. Pero estoy tranquilo: está anotado en alguna parte. Es el único medio de controlarlo. Pero en lo que a mi se refiere, no siento la misma necesidad. Ignoro también mi propia historia, la olvido, pero no necesito conocerla. Y, sin embargo, escribo sobre mi, con el mismo lápiz, en el mismo cuaderno, que sobre él. Ya no soy yo, debí decirlo antes, sino otro cuya vida apenas ha empezado. Es justo que él también tenga su pequeña historia, sus recuerdos, su razón, y que pueda hallar lo bueno en lo malo, lo malo en lo peor, y así envejecer dulcemente a lo largo de días siempre iguales, y morir un día como otro cualquiera, solo que más corto."


La memoria en Beckett está presente incluso en los seres más inmóviles. Porque cuando todo se apaga el entretenimiento del que espera solo puede estar en su mente, ahí se refugia la memoria. Despreciada por algunos, por los personajes de Beckett aún no. Es curioso, hasta pareciera que están algo vivos. O es que viven precisamente por eso y la memoria puede ser un equivalente a la existencia.

En este fragmento, que me ha fascinado, se fragua el desdoblamiento del narrador y personaje como el que tenemos todos cuando recordamos a nuestro otro yo, el que vivió todas las experiencias del pasado. 


El protagonista de Malone muere, en su lecho afirma que "está tranquilo" porque "está anotado en alguna parte". Entiendo perfectamente esto, me pasa muy a menudo que he recopilado por escrito mis películas, en modo lista, mis canciones, mis impresiones en este blog, mis fotos en redes, y si no fuera por este conglomerado de recuerdos apilados en categorías sentiría que no ha pasado nada, que no me he movido, que no he existido, pero está "en alguna parte" y luego me doy cuenta de que he olvidado por completo la existencia de tal o cual objeto que me dio mucho placer y si no fuera porque está almacenado para que yo pueda consultarlo no lo recuperaría jamás. Se va desenrollando como disipando una bruma y así es como me he percatado y asumido la importancia de una consignación por escrito. La urgencia es real y no la reconoces hasta que no has vivido unas cuantas décadas y has visto ya muchos tesoros caer en agujeros negros devorados por el olvido del paso del tiempo (y a veces ni siquiera hace falta que pase mucho tiempo). 

"Ya no soy yo", afirma. El que se sabe a punto de morir no es, está dejando de ser, ve cómo se le va apagando  la llama de la vida, pero no de la memoria, además, el factor libreta y lápiz es de suma importancia para este momento tan decisivo. El lápiz como arma para el olvido, su libreta un escudo. Hago lo propio, pues, con mis textos, me hago una foto a mí misma, porque no sé por dónde está mi ejemplar de Malone muere, que es que tras la mudanza tengo los libros en lugares que no controlo aún y estoy releyendo un texto atemporal, me encanta que me hable de forma distinta, el olvido es persistente, el olvido es un martillo, por eso es cada vez un encuentro distinto, te hablan nuevas voces y tus mismas experiencias lo cambian todo, cambian tus ojos, el color de los ojos o el iris que mira las mismas palabras de Beckett, ordenadas de la misma forma, pero que sin embargo no dicen lo mismo.

Reseñas de relecturas.

Reseño fragmentos.