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lunes, 14 de abril de 2014

Un bar de Folies Bergère

Es un cuadro de Manet. El cuadro que rompe con el realismo de forma sutil. A simple vista no reparamos en que hay algo oculto ahí... tenemos que empezar a observar y es entonces cuando surgen las interrogantes. Yo me siento como ambos, como la camarera de la barra y como el señor del sombrero. Estoy con los ojos mojados, pero la otra mirada que enseña mi cuerpo de espaldas dice otra cosa, dice que estoy cómoda con el señor y que incluso busco un acercamiento hacia él. ¿Cuál es la mirada verdadera? ¿La frontal o la de la derecha? ¿La del espectador que es él mismo o la del espectador-señor del sombrero?
Como señor del sombrero me siento cerca y a la vez lejos.
Como camarera me siento triste y a la vez atraída.

Todas las miradas son ciertas. Pero la tautología desconcierta y es la que disuelve todas las partículas en el aire.


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