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domingo, 17 de junio de 2012

Palau el viernes

El viernes estuve en el Palau. Creo que no tengo el oído muy desarrollado porque Neikrug no me gustó demasiado. Tenía esperanzas de que descubriera en lo que se está haciendo ahora algo que me llamara la atención. El comienzo prometía, pero toda la mitad de la obra me hacía pensar que la gente se estaba aburriendo, me daba impotencia ver que yo tampoco sentía nada especial. El final fue bueno. Pero no lo suficiente para un estreno absoluto... me inclino a creer en la opción de "no se ha hecho la miel para la boca del cerdo" y que todos los plebeyos disfrutamos de Tchaikovsky, pero no podemos salir fácilmente de lo decimonónico. La música de cámara de los años dos mil se inclina a lo atonal, al desorden que nos intenta impactar en otros sentidos. Pero estamos hechos muy de melodías "bonitas" (no es desprestigiarlas, las melodías bonitas pueden ser sublimes).

Todos aplaudieron con muchísimo entusiasmo a Tchaikovsky.

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