Follow by Email

jueves, 14 de marzo de 2013

Clarice Lispector


Las mujeres de ojos rasgados ven hacia dentro. Las mujeres que tienen los ojos rasgados están predestinadas a grandes logros... y a paradójicas catástrofes. Una mujer de ojos rasgados puede ser muy femenina, muy lista y seria, pero esquiva, ajena, y mientras más quiera uno llegar a la mujer de ojos rasgados, más se perderá en sus palabras sin llegar a comprenderla. Las mujeres con ojos como estos son misteriosas, la misma línea del ojo te hace pensar que en algo estarán tramando. Si el ojo es negro, la hondura nos hará apartarnos a unos y a otros querer adentrarnos, fascinados, en torno a ese pozo, forado trágicamente oscuro por el que nos moveremos a tientas. Algo grande se siente al leer a Clarice Lispector, la maestra de las sensaciones. Con ella podemos perdernos en un movimiento, en una acción, y es como si plasmara sucesivos cuadros, que estuvieran chorreando aún de tinta.

Los cuentos de Clarice Lispector, conocida como brasileña de origen ucraniano, son como si Cortázar les hubiera quitado la primera capa de piel a los suyos, congelado momentos, y se explayara a lo Joyce. Pero sin mostrar la forma en que se despellejara, aunque el lector puede sentir, un poquito, cómo quemaría si alguien tirara un poco de su propia piel, hasta exponer la carne a la intemperie. Nos podemos imaginar a la hermana gemela talentosa de Kafka, animando a los objetos igual que él y diciendo cuánto los ama.

Enigmática y trágica, Clarice lo tiene todo, habiendo sido incomprendida desde temprana edad, rodeada de escritores realistas de claros argumentos desarrollados linealmente. No tuvo cabida su personal forma de visión de mundo; si a alguien le sorprende ahora que ciertos poemas sean tachados de 'extraños' por no llevar rima, imagínense unos cuentos que sean tachados de impublicables por narrar sensaciones. Un verdadero lirio entre cardos, podría decirse.

A raíz de leer el otro día un artículo sobre el libro “Sólo para mujeres” que se ha atribuido a Lispector al mismo nivel que sus otras obras, he investigado un poco y parece ser que no está a la altura de su obra global, ya que los artículos que ella escribía a veces en revistas y otras publicaciones y en los que se basa dicho libro no los firmó con su nombre y distan mucho en calidad de lo que ella solía escribir. Siendo que su obra es mucho más que eso, he pensado en recordarla donde más brillaba, en su prosa viva.


No hay comentarios:

Publicar un comentario