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lunes, 10 de julio de 2017

otra dualidad desconocida

Mi hijita y yo compartimos el tiempo
como nos toca a todos.
Pero para ella debe ser lento
y para mi es un agarrarme desesperadamente en contra de él
evitar que no me lleve consigo.
Ella ha nacido con un sistema inmune fuerte
con reservas y con conexiones neuronales nacientes, vigorosas;
y todo en ella se asoma y observa
sus células se asoman
sus átomos se asoman
el movimiento de sus manos también.
Pero sobre todo, lo naciente es delatado por el ojo,
por ahí se le escapan la inquietud y las ganas.
Mi hija tiene tres meses
y es camaleónica y anti rutinaria.
Tiene muchas caras, no gestos,
es siempre diferente. Es diferente no sólo en el tiempo,
también en ella misma es diferente
y morfológicamente diferente.
La fuerza es la misma.
La que dentro de mi ya notaba
no era paranoia de madre loca
de histeria de madre loca
o de lo que se nos quiera atribuir
porque en cualquier caso siempre estamos locas
pospárticas y puerpéricas.

Entonces me excuso
y si se me permite la reflexión quiero anotar lo dicho:
la paradoja que de cáscaras que empiezan a involucionar
salgan cosas como éstas.

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